Cuando tu jefe te dice aquello de “no lo veo” y no tienes ni idea de cómo hacer que “lo vea”

Cuando tu jefe te dice aquello de “no lo veo” y no tienes ni idea de cómo hacer que “lo vea”

En una de mis recientes relaciones laborales, conocí a una mujer que se pasaba el día de presentación en presentación. No sabía muy bien su cometido en aquella empresa (creo que ella tampoco), pero las jerarquías más altas a la suya la tenían realizando presentaciones escritas de todo lo que fuese necesario presentar.

Tenía que adecuarse a muchos puntos de vista diferentes y a infinidad de proyectos diferentes, hacer de comercial, de creativa, de periodista y de adivina, con lo que, lo más frecuente, era encontrarla estresada rehaciendo alguna slide que no había gustado a alguno de sus múltiples jefes y que no tenía ni idea de por dónde comenzar a rehacer.

Recuerdo particularmente un día en el que nos sentamos en mesas contiguas y recibió un email que la alteró y me leyó en alto: “No lo veo”, decía. “¿No lo veo?, ¿qué significa “no lo veo”, Lorena? O sea, que me curro treinta hojas durante días y me responde solamente con un “no lo veo”, sin más?, ¿y ahora qué hago yo?”.

Estaba claramente desconcertada ante aquella respuesta y leía y releía su propuesta, buscando comprender qué era lo que aquel director “no veía” sin éxito. “Me siento perdida”, me dijo.

El lenguaje de su jefe, aunque escueto, se lo estaba diciendo todo: aquella persona era predominantemente visual y, si mi compañera hubiera sabido la importancia de conocer el sentido predominante de las personas para las que trabajaba, se hubiese ahorrado muchas horas y esfuerzos innecesarios en su trabajo, eligiendo los mensajes o formatos más adecuados para cada uno de ellos a la primera.

Entenderse a la primera con alguien o no entenderse jamás, no es cuestión de magia sino, habitualmente, del sentido predominante de cada interlocutor. Es decir, si quieres crear un ambiente de sintonía y entendimiento con tu jefe, deberás adaptar tus palabras para que hablen a su sentido predominante en el contexto oportuno pero, antes de eso, deberás aprender a identificar su sentido predominante (y el tuyo, pues puede que coincidan).

El lenguaje (verbal y no verbal) indica el canal sensorial preferido del hablante (visual, auditivo o kinestésico) y, por tanto, delata en qué suele fijar su atención cada persona. Así, las palabras y expresiones elegidas por un comunicador predominantemente visual estarán relacionadas con la vista (mirar, ver, visualizar, perspectivas y similares), las elegidas por un comunicador predominantemente auditivo estarán relacionadas con el sentido del oído (mencionar, llamar, oír, anunciar, comentar y similares) y las palabras de un comunicador kinestésico estarán relacionadas con los sentidos del olfato, gusto, tacto y con los instintos (sentir, moverse y similares).

Si tuvieses que vender un determinado proyecto a un jefe muy visual, como el de este ejemplo, no sería buena idea “comentarle tus ideas en persona”, pero sí lo sería enviarle un email parecido al que sigue, adjuntando una presentación breve, cargada de imágenes sencillas y titulares. Con este sencillo gesto, estarías adaptándote al sentido  predominante de tu jefe para garantizar el éxito de tu comunicación.

“Echando un vistazo a lo que hemos logrado hasta ahora y al panorama general del mercado, que pone sus ojos en la innovación tecnológica, veo un horizonte muy favorable para iniciar este nuevo proyecto, que atraerá nuevas miradas hacia la empresa. Te muestro las ideas generales en la presentación adjunta y, si lo vieses oportuno, quedo a la espera de ampliar esta perspectiva en una reunión. Lo importante es que tú lo veas claro“.

Pero, si tu jefe fuese kinestésico, lo importante sería causarle “buena impresión”, pues necesitaría “sentir” que crees en la propuesta (el contenido y las explicaciones le serían prácticamente indiferentes). En definitiva, no intentes vender un coche con un panfleto a un kinestésico, pues ¡querrá tocarlo!

Si quieres conocer tu sentido predominante a la hora de comunicarte y aprender acerca de los sentidos predominantes de los demás para mejorar tus relaciones, lee esto:

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