Las Navidades son un difícil trámite para muchas personas que sufren la llegada de unas fechas que les generan conflicto interno por el mero hecho de sentirse arrastradas a reuniones que no les apetece llevar a cabo y/o que conllevarán esfuerzos económicos y emocionales extra por tener que desplazarse, por ejemplo, a lugares diferentes al de su residencia habitual. A esto hay que añadir las expectativas que hemos creado como sociedades modernas alrededor de estas fechas, muy influidas por el marketing de consumo navideño que idealiza el concepto «familia» e incrementa la presión de tener que alcanzar un estado de plenitud cuando ese concepto entra en incongruencia con lo que estamos viviendo.
Y será muy habitual que las Navidades sean el tema central de uno de los primeros enfrentamientos de la pareja que forma su propia familia, una pareja que aprenderá rápidamente que eso de «dividirse» entre propios y ajenos requiere voluntad de cambio personal y nuevas prioridades. ¿Qué significado de «familia» habrá desarrollado cada uno de los miembros de esa pareja que se encuentre en conflicto con la realidad de su presente? Habitualmente un significado desactualizado.
Las parejas en conflicto por Navidad, muy frecuentemente con hijos, suelen expresarse con lenguaje como «tenemos que repartirnos», «un día a casa de uno y el otro a casa del otro», «los tuyos y los míos», «mi familia y tu familia», «hay que aguantar», «toca resignarse en su casa» y similares enunciados que marcan la diferencia entre dos entornos independientes que conviven «por obligación». Y suelen escasear enunciados que entrañan una percepción compartida y actualizada de la vida como «nuestra familia», «nuestra casa», «nuestra cena», «nuestra Navidad» y, cuando lo hacen, esa pareja ha crecido gracias al conflicto inicial.
¿Cómo te expresas tú? ¿Incluye tu significado para el concepto «mi familia» a tu pareja? ¿Y el suyo a ti? ¿Estáis solo los dos en ese concepto, puede que con vuestros hijos? ¿Cuando piensas en «tu casa», es en la que vives junto a tu pareja o es la de tu familia de origen? ¿Os permitís vivir nuevas experiencias juntos por Navidad?
Muchos de los problemas durante la vida adulta surgen de la aparente dificultad de romper viejos órdenes sociales y familiares para desarrollar algo nuevo que se adecúe al presente. Y mirar al presente bien podría ser la única solución para dejar atrás el deseo de repetir la idealización de lo anterior y de los anteriores, permitiendo que también los hijos vivan algo propio.
Las cosas cambian, tómatelo con humor
Me gustaría cerrar este artículo trayendo a la memoria colectiva una campaña de marketing de 2016 en la que la app de reservas de hoteles «HotelTonight» recordaba, con humor, que evolucionar no pasa por seguir replicando el pasado, sino por enfrentarse incluso a la abuela por Navidad 😉. Decía así: «¿Estás listo para las vacaciones de Navidad? La abuela está inflando tu colchón de aire y revisándolo una vez más. Tal vez este año deberías visitarla, no quedarte…».
Ready for the holidays? Grandma’s inflating your air mattress & checking it twice. Maybe this year you should visit, not stay. #HotelTonight pic.twitter.com/gWZUU8T8qg
— HotelTonight (@HotelTonight) November 22, 2016
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