«La percepción individual de la realidad genera enfermedades, no los genes»

«La percepción individual de la realidad genera enfermedades, no los genes»

Hace años cayó entre mis manos el primer libro firmado por Bruce Lipton, a quien pertenece esta frase. Era una época oscura para mí en la que todavía luchaba contra todo y contra todos para «sobrevivir». En aquel momento en particular luchaba para «salvar» a mi madre de un cáncer que no consideraba justo.

«¡Qué ingenua!», pienso ahora. Hablar de «justicia» con respecto a algo que estaba totalmente fuera de mi control y probablemente también fuera del control de aquel Médico de Atención Primaria que no quiso enviar a mi madre a un especialista y la medicó con Ibuprofeno durante meses.

Porque lo que le pasaba a mi madre, por mucho que yo sintiese como mío, no era nada que pudiese controlar, mejorar, suavizar o llevar a «juicio»… Ahora veo que, con mi actitud, de hecho, no solo destruía mi salud, sino que tampoco mejoraba la suya.

Pero esa era mi percepción del mundo por entonces. Creía que encargándome de los problemas de otros, del sentimiento de justicia o de la enfermedad podría, de hecho, liberarles de todo aquello, mientras me desentendía profundamente de vivir mi propia vida. Y la lucha lo empeoraba todo, pero era mi forma de percibir el mundo…

Afortunadamente, algo cambió que comenzó a abrir mi mente. Y lo que empezó con un libro, continuó con pasos más valientes surgidos del caos que modificaron mi percepción, mejoraron mi salud y mi vida, permitiéndome también salir del bucle de lucha, resignación y sufrimiento continuado para ser quien ahora soy.

Siempre me acuerdo, y quiero recordar a todos los que pasan por una crisis, de que esa es la mejor oportunidad que tendrán para permitirse ser su mejor versión pues, sin ella, las tradicionales perspectivas de la enfermedad, del bienestar y de lo que podemos y no podemos hacer con nuestras propias vidas, estarán demasiado enraizadas para que nos atrevamos a ponerlas en duda sin resistirnos o a dar el siguiente paso sin volver atrás por miedo a ser diferentes.

El Dr. Lipton ha sido uno de esos profesionales sin miedo a ser diferentes y ha dedicado, a pesar de las dificultades, una gran cantidad de años de su vida a demostrar cómo nos hemos creído una verdad sin solidez científica que, paradójicamente, se ha convertido en una verdad científica basada en la ausencia de investigación. Como cuando alguien repite el refrán «más vale malo conocido que bueno por conocer» hasta la saciedad, considerándolo como la «verdad» por excelencia… pero ¿la repetición lo hace cierto?

Bruce Lipton resalta en su trabajo, apoyado por la rama de la Biología conocida como Epigenética, que no somos víctimas de nuestra herencia genética, indicando que menos del 1% de las enfermedades pueden ser atribuidas a genes defectuosos. Entonces, las enfermedades no se pasan dentro de los sistemas familiares por los genes, sino que las células se modifican debido al entorno en el que viven y eso es lo que las enferma, vengas de la familia que vengas.

¡Un gran cambio de perspectiva! Pues, si bien no podemos controlar la información genética de nuestros cuerpos, introducida en nuestro genoma durante la concepción (lo cual nos haría víctimas de lo que nos pasa), sí podemos controlar la información que enviamos al entorno que condiciona nuestras células.

Y la información que enviamos a ese entorno es lo que conforma nuestra percepción de la realidad. El sistema nervioso, encargado de esta, traduce e interpreta el mundo a nuestro alrededor, ajustando nuestra química interna a esa interpretación subjetiva, basada en creencias o presuposiciones, como la de que los genes nos controlan, que podrían distorsionar la realidad profundamente y empeorar así nuestra salud.

Si no queda claro, déjame decírtelo de otro modo. Al igual que la percepción de amor introduce la dopamina, oxitocina, vasopresina y la hormona del crecimiento en nuestros cuerpos, mejorando la vitalidad y la salud de nuestras células, la percepción de peligro, de lucha, de defensa constante, de miedo, libera hormonas de estrés y agentes inflamatorios, modificando la química del entorno de nuestras células, el cual dirige su «destino».

Si nos protegemos, reprimimos emociones, vivimos en ira, enviamos esa información al entorno que condiciona la salud de nuestras células y no permitimos su crecimiento. La química de nuestros cuerpos se centrará en la protección de las amenazas que estamos percibiendo como ciertas pero… ¿están ahí?

Y, si crees que tienes un gen del cáncer y que ese gen te generará cáncer, esa percepción estará traduciendo un pensamiento de peligro en química real y ¿cómo piensas que eso te ayudará a estar sano?

Según Lipton, tal y como indica en el vídeo que verás a continuación, más del 90% del cáncer es resultado de la percepción de cada individuo con respecto al mundo. También habla de los famosos genes del cáncer de mama en las mujeres (BRCA1 o BRCA2). Para él, son genes asociados con el cáncer, pero que no lo causan. Lo que genera la enfermedad es la incongruencia que viven los individuos, que separa su naturaleza de la vida que está viviendo (estrés, lucha, resentimiento, falta de armonía…)… El cáncer, por tanto, sería tan solo un síntoma de una vida disfuncional.

Es un tema doloroso y eso lo hace difícil para muchos, lo sé. Pero, somos capaces de cambiar nuestra percepción y dejar de considerarnos víctimas del caos en el que vivimos para pasar a verlo como una oportunidad.

Considerarnos víctimas es tan solo una percepción, haya pasado lo que haya pasado. Y, si lo hacemos, estaremos traduciendo una conclusión insatisfactoria del mundo en biología.

Quizás el consejo más sabio que alguien pueda darnos hoy en día, alguien que no recurra a una receta médica para ello, sea el de vivir con tranquilidad y mirando hacia el «bueno por conocer» en todo lo que hacemos…

Yo he aprendido a preguntarme: «¿cómo me ayuda pensar esto o aquello?». Así que te invito a ti a hacer lo mismo: ¿te ayuda pensar que eres una víctima de tus genes? Si es que sí, sigue haciéndolo. ¿Quieres seguir refiriéndote a «la lucha contra el cáncer» o a los «supervivientes del cáncer» o te ayudaría más expresarlo como «la cura del cáncer» o «personas que se han curado de una enfermedad»?

No importa lo que elijas creer porque, tal y como decía en mi último libro, elijas lo que elijas, si crees en ello, encontrarás información que lo respalde. Así que asegúrate de que lo que elijas te ayuda…

Todo es cuestión de elección y eso forma nuestra percepción. ¿Tú que eliges?

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