Las personas tenemos una capacidad innata para mirar el conflicto desde un único punto de vista, y este talento nos confirma, una y otra vez, que tenemos siempre la razón. Es por ello que, en situaciones difíciles (en casa, en el trabajo, socialmente), se observa prácticamente siempre lo mismo: «tengo que demostrar que tengo la razón y que ellos/ella/él no», derivando esta actitud en todo tipo de juicios y otras maniobras comunicativas improductivas que no suelen desembocar precisamente en un final feliz.
Pero, si estás dispuesto a dejar de querer tener la razón a cambio de mejorar tus relaciones, te mostraré una técnica que es capaz de considerar el punto de vista de la otra persona con el objetivo de que la situación conflictiva deje de afectarte negativamente y que, además, tengas la posibilidad de mejorar tu comunicación para alcanzar más objetivos que cuando te empeñabas en estar en lo cierto (la magia de la flexibilidad).
Se trata de una técnica respetuosa y tremendamente sencilla que no va de querer cambiar al otro, sino de adquirir la perspectiva que te permita adaptarte al otro (aunque no estéis de acuerdo), así como de poner límites sanos cuando sea necesario.
Los posibles usos de esta técnica son ilimitados y puede utilizarse tanto para situaciones que ya han pasado y aún te hacen sentir mal porque crees que podrías haber actuado de otro modo, como para aquellas otras que todavía no han tenido lugar y prevés que serán complejas (falta de entendimiento con compañeros de trabajo, discusiones de pareja, negociación con el jefe, entrevistas, una conversación con alguien con el que no te sueles entender…).
Técnica de las posiciones perceptivas
Necesitarás tres sillas o tres lugares físicamente distintos e identificados sobre el suelo que puedas diferenciar espacialmente, por ejemplo con papeles, pues se trata de un ejercicio experiencial. En la imagen superior verás un ejemplo de cómo podrías hacerlo si eliges las sillas.
Una de las sillas te servirá para tu perspectiva («cómo lo vivo yo») la otra silla para la perspectiva del otro («cómo lo vive la otra persona») y, finalmente, una tercera silla para el observador, alguien ajeno al conflicto que dará consejos neutrales sobre lo que ve desde fuera.
Se trata, simplemente, de estar abierto a realizar un ejercicio de empatía que te permita cambiar de posición y de perspectiva, abandonando tus intereses por completo para observar, desde cada silla, la situación desde puntos de vista totalmente distintos al tuyo. Y cambiar físicamente de lugar te ayudará al cambio de posición en tu mente.
Cuando te encuentres preparado, sigue la siguiente secuencia:
- Silla «Yo»: relata verbal y detalladamente la situación desde tu propio punto de vista, como si la estuvieses viviendo en este momento y aunque no haya ocurrido todavía. Presta atención a tus pensamientos, a lo que ves, a lo que oyes y a lo que sientes. Toma conciencia de tus necesidades y exprésalas.
- Levántate y muévete un poco por la sala antes de pasar a la siguiente posición.
- Silla «El otro»: ponte en los zapatos de la otra persona. Imita su forma de ser, de expresarse y de pensar. Revive la misma experiencia que has vivido en tu silla, conectando con lo que la otra persona piensa, ve, siente y oye. Conecta con sus necesidades y exprésalas.
- Levántate y muévete un poco por la sala antes de pasar a la siguiente posición.
- Silla «Observador»: imagínate que no tienes ninguna relación con el conflicto y observa desde fuera lo que acabas de vivir ➡️ ¿Qué dinámica existe entre ambas posiciones? ¿Cómo se comunican? ¿Qué te transmiten? ¿Qué consejo darías a la silla del «yo» para aportar a la resolución?
- Levántate y muévete un poco por la sala antes de volver a ponerte en tu silla.
- Silla «Yo»: ¿Cómo percibes ahora la situación? ¿Qué conclusión sacas tras haber tenido las tres perspectivas a tu alcance? ¿Crees que podrías manejar mejor la situación?
- Levántate y muévete un poco por la sala.
- Pregúntate: ¿qué ves diferente ahora?
Si lo crees necesario, puedes hacer una segunda ronda en la que podrás beneficiarte de los insights obtenidos durante la primera vuelta.
La habilidad de ver las cosas desde otro punto de vista que no sea el propio, con flexibilidad, empatía y renunciando a querer cambiar al otro, resulta clave a la hora de comunicarse con éxito y vivir mínimamente en paz. Con la práctica, te servirá para enfrentarte a cualquier situación incómoda con total naturalidad.
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