no soy mi comportamiento

No es lo mismo decir «soy tonto» que «he suspendido un examen»…

Las personas habitualmente confundimos nuestro comportamiento (lo que hacemos) con nuestra identidad (el concepto que tenemos acerca de nosotros mismos), algo que se ve muy claramente cuando nos comunicamos. Y, cuando lo hacemos, generalizando críticas hacia nosotros mismos que verbalizamos con enunciados como «soy tonto» o «soy un inútil», para referirnos a un comportamiento concreto que ha desembocado en un resultado desfavorable, estas generalizaciones pueden fácilmente afectar a nuestra autoestima, creyendo que somos algo que solo responde a un acontecimiento puntual y contextual.

Por ejemplo, decir «soy un fracaso» (mi autoconcepto), tendrá consecuencias mucho más profundas que decir «he suspendido un examen» (lo que he hecho en un momento determinado, mi comportamiento), pues veré la primera como un defecto de mi personalidad, mientras que la segunda me ofrecerá la opción de mirar hacia una conducta puntual y totalmente modificable.

Trasladar nuestra atención a la conducta («he comido en exceso»), en lugar de al autoconcepto («soy un gordo») o incluso en lugar de a las creencias («solo soy feliz si como más»), facilita que veamos la oportunidad de cambiar un comportamiento que nos ha resultado improductivo y nos reta a mejorar. Si por el contrario dirijo mi atención a lo que creo que soy, se convierte en una verdad absoluta, inamovible e inmanejable (¿cómo cambiar lo que «soy»?).

Por eso es tan importante cuidar el lenguaje que escogemos para hablar de nosotros mismos, para dirigirnos a nuestros niños y elegir alternativas más saludables como:

«He suspendido el examen de matemáticas» en vez de «soy un desastre»; «he engordado unos kilos por encima de mi peso ideal» en vez de «soy un gordo»; «se me han olvidado las llaves» en vez de «soy lo peor»; etc.

Y, si preferimos las generalizaciones, también es posible elegirlas sin que estas resulten limitantes, por ejemplo:

«No eran las notas que esperaba, pero todo el mundo tropieza de vez en cuando».

Un gesto tan sencillo como este, nos ayudará a ser cada vez más conscientes de que no somos nuestro comportamiento, dirigiéndonos a las acciones que sean necesarias para mejorar algo, una capa mucho más manejable que no afecte profundamente a nuestra autoestima.

Y si quieres seguir ampliando tus habilidades con herramientas tan accesibles como este cambio de enfoque del lenguaje, te recomiendo continuar por aquí.

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