lo importante es participar

Ejercicio para enseñar a los niños a adoptar un «buen perder»

Si un niño todavía no sabe perder, es innecesario que se lo hagamos saber con juicios como «eres un egoísta», «eres un tramposo» o «si sigues así, te quedarás sin amigos» (recuerda la importancia de hacerles saber que no son su comportamiento). En mi experiencia, tampoco he visto grandes resultados en positivo tras repetirle a un niño frases como «lo importante es participar» o «a veces se gana y a veces se pierde», que verbalizan algunos adultos para dulcificar la realidad de sentirse perdedores y alejarse de emociones que consideran «innecesarias». Entonces, ¿cómo podemos ayudar a un niño a adoptar un «buen perder»?

Todos buscamos ser reconocidos, valorados y sentirnos recompensados por un esfuerzo inicial, y eso es exactamente lo que recibimos de los demás cuando ganamos. Así que, primero de todo, hazles saber que lo que sienten es totalmente normal y no hay nada de malo en querer ganar.

  • Es frecuente que los niños que no saben perder, generalicen ganar con «ser querido y valorado» y perder con «no ser querido», «no valer lo suficiente» o «ser malo en todo». Sé  específico indicándoles que «perder» en un juego o competición no significa perder ese reconocimiento o valor.

Un ejercicio en familia que podría ayudar a los niños a adoptar un «buen perder» consiste en practicar en casa juegos de mesa y adaptar los siguientes pasos y recomendaciones:

  • Uno de los progenitores elegirá secretamente perder para que el niño pueda observar un comportamiento alternativo ante la derrota desde una nueva perspectiva (que leerás a continuación).
  • Durante el juego, es importante que el adulto resalte verbalmente aquellas buenas jugadas que esté realizando y también los aprendizajes que obtenga de las que considere malas. Por ejemplo, «ha sido una buena elección mover esta ficha» o «ahora sé que la casilla roja hubiera sido mejor».
  • Cuando la partida acabe con otro ganador, mostrará «buen perder» felicitando al ganador con un apretón de manos, por ejemplo.
  • Además de la felicitación, también expresará abiertamente cómo se siente, imaginando cómo se sentiría el niño sin negarlo, ignorarlo o menospreciarlo, por ejemplo: «no es agradable perder, pero he aprendido mucho en esta partida», «me siento frustrado por haber perdido y sé que esto me ayuda a ser mejor en general», «no me gusta cómo me siento, pero sé que me ayuda a crecer» o «me gustaría haber ganado, pero me sigo sintiendo querido por vosotros aunque haya perdido».
    No existen frases cerradas, la idea es que les ayudes a expresar lo que sienten sin contenerlo ni magnificarlo y reenfoques su atención gradualmente hacia un nuevo punto de vista con respecto al significado de «sentirse perdedor», con el que sentirán que también ganan.

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