Cuando el concepto «para toda la vida» se contradice con el bienestar
Hay algo muy propio de la infancia en la idea de que algo pueda congelarse «para toda la vida», una etapa en la que lo permanente tranquiliza y frases como esta o «para siempre» confieren seguridad. Una casa, un amigo, la juventud de los padres… se imaginan permanentes porque la idea protege.










